La Danza Singkil en Filipinas


Resumen. Singkil es una danza cortesana maranao de Lanao del Sur, famosa por su preciso juego de pies entre varas de bambú que chocan, su fastuoso vestuario real y la música liderada por el conjunto de gongs kulintang. Una adaptación escénica del siglo XX realizada por Bayanihan la dio a conocer internacionalmente y agregó personajes narrativos, mientras que las versiones de pueblos y escuelas siguen evolucionando en Mindanao y la diáspora. Esta guía recorre la historia, la música, los pasos, la indumentaria y las variantes modernas para que puedas reconocer y apreciar el Singkil en su contexto.

Datos rápidos

Origen/Región Pueblo maranao de Lanao del Sur, Mindanao (sur de Filipinas); desarrollada como danza cortesana y estandarizada después para escenarios nacionales.
Música/Ensamble Conjunto de campanas-gong kulintang con agung (gongs grandes suspendidos) y apoyo de tambor, a menudo acompañado por percusión de varas de bambú.
Compás/Sensación Ritmos cíclicos por capas con pulso estable para los patrones de las varas; los tempos varían por sección, desde una procesión medida hasta un final vivo.
Vestuario La princesa viste malong bordado y tocado ornamentado; cascabeles en los tobillos llamados singkil, a veces abanicos o paraguas. En versiones escénicas, el personaje del príncipe puede llevar un kris y un escudo.
Contexto típico Muestras culturales, programas escolares, festivales y conjuntos folclóricos escénicos; ocasionalmente en celebraciones comunitarias.
Dificultad Alta, debido a la sincronización precisa con las varas de bambú y la coordinación de accesorios y formaciones del ensamble.
También conocida como “Danza cortesana real maranao”, a menudo presentada como cierre de las suites “musulmanas” en programas de danza folclórica filipina.

Orígenes e historia

Singkil se origina entre los maranao, un grupo etnolingüístico de Lanao del Sur alrededor del lago Lanao. En la memoria maranao y los inventarios culturales, se reconoce como una danza real o cortesana asociada con la presentación de alto estatus y la compostura refinada.

Su nombre está ligado a los cascabeles en los tobillos que usa la bailarina principal. Las campanillas acentúan los ciclos rítmicos y anuncian los pasos controlados y seguros de la bailarina, un emblema sonoro de estatus y refinamiento.

Aunque el público suele tratar al Singkil como antiguo e inmutable, la pieza que reconocemos hoy fue moldeada fuertemente por la puesta en escena de mediados del siglo XX. La Compañía Nacional de Danza de Filipinas, Bayanihan, codificó y popularizó un Singkil teatral a partir de la década de 1950, llevándolo a audiencias nacionales e internacionales. Su versión añadió personajes narrativos, amplió las formaciones y creó un clímax espectacular que funcionaba bien para escenarios a la italiana y giras.

Este éxito escénico tuvo dos efectos. Primero, estandarizó las expectativas de cómo “debería” verse el Singkil en escuelas y festivales, fenómeno denominado a veces el “efecto Bayanihan”. Segundo, difuminó las líneas entre la práctica local y las plantillas de presentación nacional, a veces ocultando variaciones de la comunidad maranao.

A medida que la islamización transformó aspectos de la vida cultural maranao durante el último siglo, bailarines, educadores y líderes comunitarios negociaron cómo enmarcar la danza dentro de valores en evolución. Las presentaciones de Singkil se convirtieron en un espacio donde la identidad y la estética se discutían continuamente, se modernizaban y se presentaban a foráneos.

Hoy encontrarás Singkil en programas escolares, festivales municipales, conjuntos universitarios y agrupaciones de la diáspora. Cada uno reinterpreta el ritmo, la narrativa y el vestuario manteniendo la relación esencial entre bailarina, varas y ritmos de gong.

Cronología en breve:

  • Antes del siglo XX: Referencias a danzas cortesanas maranao circulan en la tradición local, con una bailarina principal cuyos cascabeles marcan el tiempo.
  • Décadas de 1950–1960: Bayanihan escenifica y populariza Singkil con personajes añadidos y elementos de montaje para giras nacionales y al extranjero.
  • Finales del siglo XX: Los planes de estudio escolares y festivales cívicos adoptan la plantilla escénica; grupos regionales mantienen interpretaciones locales.
  • Siglo XXI: Debates continuos sobre autenticidad, religión y representación dan forma a nuevas presentaciones en Mindanao y en el extranjero.

Música e instrumentos

Singkil es acompañado por el conjunto de kulintang, una serie de pequeños gongs con perilla dispuestos horizontalmente que llevan la melodía principal en patrones entrelazados. El ensamble suele incluir uno o dos agung, grandes gongs suspendidos que aportan tonos graves de acentuación, y un dabakan, un tambor de parche simple, para articular el tempo. En conjunto construyen un ritmo cíclico que las bailarinas y quienes manipulan las varas pueden anticipar y seguir con precisión.

A lo largo de las secciones de la danza, la música cambia de textura más que de métrica. Una entrada ceremonial puede presentar un patrón de kulintang señorial con espacio para reverencias y gestos con abanico. Los segmentos con varas favorecen tempos estables y medios para apoyar cruces de pies precisos. El final acelera ligeramente, agregando energía sin salir del ciclo del ensamble.

Cuando se usan varas de bambú, su golpeteo se convierte en una voz de percusión adicional. Quienes sostienen las varas alinean los patrones de cierre y apertura con los golpes del agung o el ostinato del kulintang, dando señales auditivas confiables a las bailarinas. Este entorno acústico por capas —líneas de gongs más los chasquidos de las varas— es una razón por la que Singkil se percibe a la vez musical y atlético.

Pasos y rasgos de estilo

  • Preludio Asik. Muchas versiones escénicas comienzan con un Asik, un asistente que despeja el espacio con pasos pequeños y rápidos y gestos con abanico o pañuelo. Esto pone en primer plano el protocolo cortesano y concentra la atención antes de la entrada de la bailarina principal.
  • Entrada medida. La princesa, erguida y serena, entra con transferencias de peso controladas. Las campanillas en los tobillos marcan el tiempo. Los brazos trazan líneas simétricas mientras saluda al público.
  • Cruce de varas. El sello distintivo es el cuidadoso enhebrado de los pies a través de las varas de bambú que se abren y cierran. Se pisa dentro, fuera y a través en conteos que coinciden con el patrón de las varas, a menudo dos o tres chasquidos por compás. Se valora la precisión y la calma por encima del lucimiento.
  • Trabajo con abanico y paraguas. Los accesorios prolongan la línea y el estatus. Los abanicos articulan acentos o enmarcan el rostro. Un paraguas llevado por un asistente puede significar rango y protección.
  • Patrones espaciales. El porte cortesano continúa incluso en trayectorias complejas. La princesa corta diagonales entre varas y luego transita a frases laterales que muestran confianza y dominio.
  • Clímax de conjunto. Las versiones escénicas construyen hacia un elenco más amplio, a veces con un príncipe y escoltas. Las formaciones se abren en arcos y chevrones, terminando con chasquidos sincronizados de varas y una salida respetuosa.

Para aprender lo básico, comienza contando en voz alta el patrón de las varas antes de pisar. Practica entrar en el espacio abierto en el primer chasquido, pausar en el segundo y retirarte en el tercero. Mantén la parte superior del cuerpo tranquila. Deja que las campanillas del tobillo, si se usan, refuercen la sincronización en lugar de dirigirla.

Vestuario y puesta en escena

La bailarina principal suele llevar textiles ricamente decorados, a menudo un malong (prenda tubular) o conjuntos en capas con paneles bordados, además de un tocado ornamentado. Las campanillas del tobillo, el singkil, aportan un sonido característico y un destello visual en el tobillo. Los abanicos pueden combinar con los colores de los textiles, mientras que las asistentes llevan un paraguas u otros accesorios cortesanos que señalan rango.

En versiones escénicas, puede aparecer un personaje de príncipe con prendas brillantes y brocadas. Puede portar un kris, una espada de hoja ondulada, y un escudo. Estos elementos son añadidos teatrales que amplifican la presencia narrativa y no son universales en la práctica comunitaria.

La iluminación suele resaltar los tejidos en tonos joya y el bronce pulido de los gongs. Los directores a menudo colocan el kulintang a un lado del escenario para que el público pueda ver la interacción entre los patrones del músico y la sincronización de las varas.

Variantes e interpretaciones

Línea cortesana maranao. En la memoria comunitaria y la documentación cultural, Singkil se centra en una dama principal de rango. En algunos relatos y reconstrucciones fue una forma exclusiva de mujeres, reflejando el protocolo cortesano. Esto difiere de las interpretaciones escénicas mixtas que emparejan a una princesa con un príncipe.

Plantilla nacional de Bayanihan. La versión ampliamente enseñada en escuelas y vista en giras internacionales sigue la plantilla de Bayanihan. Agrega al Príncipe Bantugan y un séquito mayor, organiza episodios en un arco dramático y sitúa a Singkil como el final de una suite “musulmana”. Críticos señalan que esta estandarización puede aplanar diversas tradiciones identificadas como musulmanas en una sola imagen.

Nomenclatura regional y accesorios. Algunos grupos enfatizan las campanillas de tobillo y los abanicos; otros destacan el protocolo del paraguas o asistentes adicionales. Las configuraciones de varas de bambú varían en número y espaciamiento, desde un solo par para claridad pedagógica hasta varios conjuntos entrecruzados para el espectáculo.

Conexiones narrativas con el Darangen. Intérpretes suelen vincular los cruces serenos y los rescates del Singkil con episodios del Darangen, el ciclo épico maranao, especialmente historias alrededor del Príncipe Bantugan. Investigadores advierten que los mapeos danza–épica son transformaciones creativas más que transcripciones fijas del texto.

Fusiones contemporáneas. Conjuntos universitarios y de la diáspora experimentan con iluminación, capas de banda sonora y fondos multimedia preservando el trabajo central con varas. Conversaciones comunitarias en curso ayudan a definir qué se siente respetuoso frente a excesivamente espectacular.

Dónde experimentarla hoy

  • Compañías nacionales y universitarias. Busca conjuntos de danza folclórica filipina que programen una suite “musulmana” o de Mindanao con Singkil como pieza central. Sus versiones suelen seguir la plantilla de Bayanihan.
  • Festivales en Mindanao. Fiestas provinciales y municipales a veces presentan grupos escolares o cívicos que interpretan Singkil con vestuario regional y kulintang en vivo.
  • Escuelas y centros comunitarios. Programas de educación cultural enseñan secuencias simplificadas con varas para introducir conceptos de sincronización antes del montaje completo.
  • Presentaciones de la diáspora. Asociaciones culturales filipinas en el extranjero presentan Singkil en festivales de herencia y programas del día de la independencia, adaptándose al tamaño del recinto y a los músicos disponibles.

Ideas equivocadas comunes

  • Mito. Singkil es un ritual religioso musulmán. Corrección. Es una danza cortesana secular en su presentación cultural, no un rito islámico, aunque las comunidades pueden negociar su encuadre junto con valores religiosos.
  • Mito. La pareja de príncipe y princesa es original. Corrección. Muchos relatos describen a Singkil como centrada en una mujer de linaje real, y el papel masculino del “Príncipe Bantugan” fue enfatizado y elaborado en adaptaciones escénicas de mediados de siglo.
  • Mito. Lo que ves hoy es exactamente de hace siglos. Corrección. La versión más conocida se codificó para el escenario en las décadas de 1950–60 por Bayanihan y luego se enseñó a nivel nacional, lo que estandarizó el aspecto y el ritmo.
  • Mito. Las varas de bambú son obligatorias en toda presentación auténtica. Corrección. Las varas son comunes y visualmente impactantes, pero la práctica varía. Algunos entornos educativos o ceremoniales reducen o modifican las varas por espacio o énfasis.
  • Mito. La música de kulintang es solo un acompañamiento rítmico. Corrección. El kulintang lleva ciclos melódicos y señales que coordinan a bailarinas y manipuladores de varas, dando forma a la estructura de cada sección.

Referencias

  1. “Singkil Dance”, National Commission for Culture and the Arts, 2011, https://ncca.gov.ph/about-culture-and-arts/culture-profile/singkil/
  2. “‘Maranao-ness’ Reconsidered: The Impact of Islam on Maranao Dance”, Perspectives in the Arts and Humanities Asia (Ateneo de Manila University), 2018, https://archium.ateneo.edu/paha/vol8/iss2/1
  3. “The Metamorphosis of Selected Maranao Stories into Dances”, International Academic Forum (IAFOR), 2015, https://papers.iafor.org/wp-content/uploads/papers/librasia2015/LibrAsia2015_09604.pdf
  4. “Hybridity and National Identity: Different Perspectives of Two National Folk Dance Companies in the Philippines”, Asian Studies: Journal of Critical Perspectives on Asia (UP Diliman), 2011, https://asj.upd.edu.ph/mediabox/archive/ASJ-47-2011/namiki.pdf
  5. “Staging Autonomous Ethnicities: The ‘Bayanihan Effect’ and its Influence on the Standardisation of the Performing Arts from the Muslim Societies of the Southern Philippines”, ICTM PASEA Proceedings, 2016, https://ictmusic.org/sites/default/files/documents/study%20groups/paofsea/ICTM%20PASEA%202016%20Proceedings%20-%20Bernard%20Ellorin.pdf